Las enfermedades ORL más comunes

Las víctimas preferidas de los virus, bacterias y otros alérgenos suelen ser por excelencia el oído, la nariz y la garganta, por lo que las enfermedades otorrinolaringológicas constituyen una de las primeras causas de consulta . A rasgos generales podríamos decir que desde la infancia son el tipo de enfermedad que más veces hemos padecido, de hecho la faringoamigdalitis y la otitis media provocan entre el 30-40% de las enfermedades infecciosas en la edad infantil. Las enfermedades de ORL más comunes son, por tanto, las siguientes:

  • Otitis media aguda: se trata de una inflamación del oído medio que se crea por una bacteria o virus. El agente patógeno alcanza el oído medio por la trompa de Eustaquio. Se considera otitis media aguda cuando los síntomas duran entre 0 y 3 semanas, entre la semana 3 y la 12 se considera subaguda y una vez pasada la décimo segunda semana pasaría a ser una otitis media crónica.
  • Otitis externa aguda: es similar a la media pero se da en el oído externo. Es muy frecuente entre los niños y aparece, generalmente, durante los meses de piscina, y playa; esto es, los meses de verano.
  • Sinusitis: esta enfermedad de otorrinolaringología es una inflamación de la mucosa que envuelve los senos paranasales. Esta, al contrario que la anterior, toma protagonismo los meses de invierno.
  • Faringoamigdalitis: se trata de una inflamación en las amígdalas y la faringe, su aparición no se le atribuye a ninguna época del año aunque su frecuencia es superior en los meses de invierno. La mayoría de los procesos infecciosos por virus y bacterias afectan en un 80% a niños, mientras que en adultos suelen afectar más las producidas por virus.
  • Resfriado común: se trata de una infección en las vías respiratorias que se caracteriza por la inflamación de las mucosas. Se suele contagiar  directamente a través de gotitas inhaladas en la respiración que expulsa la persona que lo padece al hablar, toser, estornudar…

Ahora que ya sabemos sobre ellas no quiere decir que nos tengamos que auto-diagnosticar. El saber no ocupa lugar pero es mejor dejarse en manos de profesionales que puedan aconsejarnos y tratarnos de la mejor forma posible.