El estrés también puede afectar a la salud nasal

Actualmente hay algunas enfermedades que están a la orden del día, entre ellas encontramos, por ejemplo, el estrés. Este proceso natural del cuerpo humano es una respuesta a las condiciones externas que pueden resultar una amenaza. Nuestro entorno está en un cambio constante que nos obliga a estar continuamente en proceso de adaptación y estos cambios son los que pueden suponer retos de la vida diaria que causan estrés.

Por tanto, se trata de una respuesta fisiológica y/o psicológica a estos cambios. El estrés puede afectar o involucrar a muchos órganos o funciones del cuerpo: cerebro, corazón, músculos, flujo sanguíneo, digestión, aparato respiratorio…

Antes de nada vamos a ver que tres tipos de estrés existen:

  • Estrés agudo: puede ser excitante pero muy agotador, no es un estrés que perdure en el tiempo sino que se trata de un estrés en un momento puntual, como puede ser una entrevista de trabajo.
  • Estrés agudo episódico: este otro tipo de estrés es cuando el primero, el estrés agudo, aparece con frecuencia. Se suele reaccionar de forma descontrolada, emocional y se exterioriza un estado irritable y de incapacidad de organizar su vida.
  • Estrés crónico: este estrés se define como un “estado constante de alarma”.

Volviendo al tema, hemos comentado que el estrés puede afectar a distintas funciones corporales, en este caso vamos a analizar la salud nasal cuando padecemos estrés. Cuando alguien sufre esta patología sus defensas bajan y se verá más expuesto a tener alergias más agudas.

Además cuando estamos nerviosos, nuestro corazón se altera cambiando el ritmo cardíaco que puede acelerar también el ritmo de nuestra respiración, la cual también se ve afectada durante las alergias.

Cuando llega la primavera y una persona alérgica está estresada es mucho más fácil es más difícil para su organismo combatir el polen y por tanto su alergia será mucho más fuerte.

Para combatir el estrés y reducir así el riesgo de que las alergias empeoren se recomienda dormir tranquilo, organizar bien la agenda y la vida tomándose el tiempo necesario para uno mismo y hacer ejercicio.