Diferencias y similitudes entre Laringitis y Faringitis

Me duele la garganta, me duele al hablar, me duele al tragar… Típicas situaciones. Pero, ¿qué es lo que realmente nos está pasando? Tengo… ¿cómo era? ¿Faringitis? ¿Laringitis? Vamos a ir por partes, primero habrá que entender las distintas partes que pueden estar dañadas: laringe y faringe.

La faringe es un conducto muscular que conecta la nariz y la boca, la laringe y el esófago. Pertenece al sistema digestivo y al respiratorio, ya que recorre toda la zona. Tiene tres partes principales: superior (también conocida como rinofaringe), la media (orofaringe, donde podemos observar las amígdalas en los dos lados) y la inferior (hipofaringe).

Por otro lado, la laringe es un tubo cartilaginoso, aquí vendría la primera diferencia, donde se sitúan las cuerdas vocales. Para entenderlo de forma clara y concisa digamos que la laringe es una de las partes que une la faringe, evita la entrada de todo lo que no sea aire a las vías respiratorias inferiores, por ello tiene un papel importante en la respiración y en la fonación.

Veamos ahora qué es la faringitis y qué es la laringitis :

La faringitis se trata de una inflamación en la faringe, o en la garganta, causada por un virus, destacan los virus de la gripe, o una bacteria, la más frecuente son los estreptococos del grupo A. Las alergias también pueden irritar e inflamar la garganta, igual que respirar por la boca, y ambas pueden causar dolor como: el tabaco, el alcohol, los alimentos picantes… Sus síntomas son: dolor, picazón, dificultad al tragar, sequedad en la boca y garganta, amígdalas rojas, voz ronca… Incluso a veces se presentan décimas de fiebre.

En cuanto a la laringitis se trata de algo similar, una infección o inflamación, pero en este caso de la laringe y de las cuerdas vocales. Estas últimas se inflaman por la laringitis, y cambian la forma en la que vibran y el sonido de la voz, por eso el principal síntoma es la ronquera seguido por: garganta seca, dolor de garganta, tos y dificultad al tragar. Suele ocurrir por una infección viral, un resfriado o la gripe. Cuando se trata de una infección bacteriana se dirige más a las vías respiratorias, creando una bronquitis, o pulmonar (neumonía); en estos casos la laringe también se ve afectada pero no de forma tan directa.

Sea lo que sea, la mayor recomendación que puedes echarte encima es acudir al médico para que este te aconseje cómo tratarlo.