Consejos para aplicar NasoFaes Fluid + pediátrico a los niños

Aunque pueda parecer sencillo, aplicar una solución marina a un niño puede convertirse en una tarea más que complicada, ya que por norma general, no suele gustarles que se les meta agua salada por la nariz, y como no, lo manifiestan. Dependiendo de la edad de este, pueden no parar quietos, coger berrinches, e incluso esforzarse al máximo para que la tarea no salga bien.

Por ello, y para todos aquellos/as que tengan que aplicar soluciones nasales como Fluid + pediátrico en niños, os vamos a plantear una serie de consejos para que la tarea se lleve a cabo de la manera más cómoda posible.

Antes de explicar cómo se usa correctamente el aplicador NasoFaes Fluid+ pediátrico, vamos a dar unos consejitos para que la situación sea lo más calmada posible.

-Es importante intentar que el niño o bebé este lo más tranquilo posible. De por sí es una situación que a los niños y bebés les parece incomoda, por lo que hacerlo en una situación en la que el niño ya esté incomodo de por sí, complicará la acción.

Poner una toalla alrededor del cuello del niño. Lo normal es que se resistan cuando les hagamos el lavado y parte del líquido puede caerles en la ropa. Evitar eso poniendo una toalla en el cuello para que no se mojen hará que no se pongan nerviosos al mojarse.

Teniendo en cuenta los consejos anteriores, vamos a ver el modo de aplicación de Fluid + Pediátrico.

Cómo se aplica Naso Faes Fluid + Pediátrico

Como informamos en la web, este producto se puede aplicar sobre niños desde los 6 meses a los 12 años. Y no será lo mismo aplicárselo a un niño “mayor”, que a un bebé. Pero el procedimiento base para todos ellos es el siguiente:

Inclinamos la cabeza del niño hacia un lado y hacemos uso del aplicador en la fosa nasal del lado opuesto al inclinado. Pulverizamos 1 o 2 veces, durante unos dos segundos en cada fosa nasal. Podemos repetir la acción durante 2 o 3 veces al día mientras dure la congestión.

Una manera de saber si hemos culminado la acción con éxito es ver si de la nariz del niño o bebé gotea parte del agua introducido, o sale por el orificio nasal opuesto. Esto significaría que el agua ha entrado bien y se ha hecho la limpieza correctamente.

Además, en el caso de los bebés, podemos culminar la acción haciendo uso de un aspirador nasal para retirar todos los restos de mucosidad que hayan podido quedar. Colocamos un recambio en el cuerpo central del aspirador (donde se quedará la mucosidad). Ahora nos colocamos la boquilla de aspiración en nuestra boca y el extremo del recambio en uno de los orificios de la nariz del bebé. Aspiramos con suavidad y repetimos con el otro orificio. Una vez terminada la acción, tiramos a la basura el recambio sucio para evitar infecciones.

Esperamos que con estos consejos que os hemos dado los lavados nasales de vuestros niños sean a partir de ahora más llevaderos. ¿Tenéis algún consejo más?

 

Fuentes principales:

https://www.fisiorespiracion.es/blog/3-maneras-de-hacer-un-lavado-nasal/

https://www.guiainfantil.com/articulos/salud/lavado-nasal/como-hacer-un-lavado-nasal-al-bebe-en-2-pasos/