Sinusitis, esa gran desconocida.

Hablamos de esa gran desconocida porque mucha gente tiende a confundirla con la rinitis, así que antes de nada vamos a tener claro de que se trata: inflamación o infección de los tejidos blandos que recubren los senos del interior de la cara, es decir, los espacios huecos de los pómulos y alrededor de los ojos, que provoca tos, fatiga, fiebre y dolor de cabeza y garganta.

¿Y qué causa la sinusitis? Desde bacterias, virus como el de un resfriado común o un tema del que ya hemos hablado y que causa otros tipo de reacciones como la rinitis, si, nos estamos refiriendo a las alergias.

Otra de las posibles causas es tener problemas estructurales en el tabique nasal, por ejemplo una desviación del mismo, lo que favorece la obstrucción de las fosas nasales y por tanto aumenta las posibilidades de sufrir sinusitis.

Ya hemos comentado en el primer párrafo los síntomas que nos puede producir. En función de la duración de los síntomas y del seno afectado podemos distinguir 3 clases de sinusitis:

  • Aguda, durante menos de un mes, habitualmente un par de semanas, podremos padecer infección respiratoria de las vías superiores, flujo mucoso espeso, drenaje posnasal, disminución de la capacidad olfativa, congestión nasal, dolor facial, dolor de cabeza, fiebre y tos.
  • Crónica, con los mismos síntomas que hemos mencionado para la aguda pero por un periodo mayor a 3 meses.
  • Recurrente, cuando al cabo del año se ha sufrido unos 3 episodios o más de sinusitis aguda.

Tampoco debemos obsesionarnos ya que la mayor parte de las sinusitis y sus síntomas remiten al de unos días. Entonces ¿Cuándo debo acudir a mi médico? Si los síntomas persisten pasadas 2 semanas, si al sufrir un resfriado observamos que al de una semana en lugar de ir remitiendo aumenta su gravedad, si durante unos días sufrimos dolor de cabeza y fiebre o si tras haber tomado antibiótico (siempre recetado por un médico) los síntomas no se van.

Debemos tener conocimiento también de ciertos factores que nos predisponen a la sinusitis: padecer fibrosis quística, la ya comentada en el blog rinitis alérgica, fumar, periodos en los que nuestro sistema inmunológico se encuentra débil, hipertrofia de adenoides y estar sufriendo una patología que dificulte la eliminación de los mocos.

Otro factor menos conocido y más curioso es el estar sometido a fuertes presiones como por ejemplo las sufridas al bucear.

Y como dice el refrán, “más vale prevenir que curar”, por eso para finalizar os vamos a dar unos consejos muy fáciles para el día a día y que se ha demostrado ser muy eficaces para prevenir la sinusitis y otros tipos de infecciones respiratorias. Cuando tosamos o estornudemos cubrirnos la boca y la nariz con un pañuelo de papel de usar y tirar, el uso de los pañuelos de “tela” que nos volvemos a meter en el bolsillo para reutilizar y lavar al final del día después de varios usos no es una buena costumbre higiénica. Lavarnos las manos con frecuencia sobre todo después de toser o estornudar cuando estamos resfriados o padeciendo alguna alergia. Y para acabar, tocarnos lo menos posible los ojos, la nariz y la boca con las manos a las que exponemos continuamente a todo tipo de virus y bacterias.

Cómo podéis ver son unos consejos muy sencillos, simplemente tenemos que aplicarlos y hacer de ellos una costumbre en nuestros hábitos de vida, seguro que nuestra salud lo agradece.