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Acúfenos, ¿sabes lo que son?

¿Habías oído alguna vez el término acúfeno? También puedes conocerlo como Tinnitus. Estos nombre hacen referencia a un fenómeno perceptivo que hace que se escuchen sonidos (pitidos, zumbidos…) o se noten golpes dentro del oído, pero que no esté creado por ninguna fuente externa. La mayor parte de las veces suelen ser causas traumáticas, por un taponamiento de los oídos o por el síndrome de Ménière, una enfermedad causada por una inflamación en el oído interno. En un menor de los casos el acúfeno puede causarlo el estrés.

 

El 90-95% de los acúfenos los percibe tan sólo el paciente pero queda un 5-10% restante que son los acúfenos objetivos o somatosonidos. Estos son creados por partes del organismo y otras personas son capaces de percibirlos, sobre todo los especialistas que exploran el paciente. Para que se entienda bien esto, digamos que existen dos tipos de acúfenos:

  • Acúfenos objetivos: se escuchan sonidos reales creados en el mismo oído o sus alrededores y la causa suele ser fácil de identificar.
  • Acúfenos subjetivos: son más habituales, no son vibratorios ni tienen un origen mecánico.

 

Se calcula que cerca del 30% de la población adulta ha padecido acúfenos en algún momento de su vida, y que casi la mitad de estos la experimentan de forma continuada. A medida que pasan los años la incidencia aumenta y sobre todo afecta a personas mayores de 40 años.

Sus principales factores de riesgo suelen ser:

  • El estrés, ansiedad o cansancio.
  • Una continuada exposición a sonidos de alta intensidad o el uso muy frecuente de auriculares: música, televisión, radio…
  • El consumo de sustancias tóxicas.
  • Problemas de colesterol o de hipertensión.
  • Cambios meteorológicos, el ruido ambiental, etc.
  • Realizar actividades con cambios bruscos de presión: paracaidismo, submarinismo…

 

Es importante tratar este síntoma ya que en muchos casos, en el 70% de ellos, se relaciona con la pérdida de audición. En el 30% restante puede provocar una mayor sensibilidad a sonidos externos, causando algiacusia o hiperacusia.

Así que como solemos aconsejaros en caso de notar molestias, tanto físicas como auditivas,  en vuestros oídos acudir al otorrino siempre es la mejor solución.

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